El pasillo afuera de la habitación de Camila estaba más tranquilo ahora, el caos de las emergencias nocturnas dando paso a la quietud artificial de las tres de la madrugada. Sebastián seguía junto a la ventana, pero ahora estaba solo. Rodrigo había ido a coordinar con los equipos de seguridad que estaban limpiando la escena en la bodega de Tlalnepantla.
Ximena se acercó a él, deslizándose bajo su brazo cuando él la atrajo hacia su costado. Permanecieron así durante varios minutos, observando la