Mundo ficciónIniciar sesiónLa noche de la Gala Blackwood llegó con esa frialdad particular de diciembre en Madrid, cuando el aire corta limpio y las luces de la ciudad se multiplican en los charcos de la acera como si el cielo hubiera decidido caer al suelo.
Cassandra salió de su habitación a las ocho y cuarto.
El vestido era verde esmeralda, con escote recto y una caída de seda que llegaba al suelo sin un solo volante innecesario. Lo había sacado del armario esa ma&ntil







