Mundo de ficçãoIniciar sessãoLa puerta del apartamento del piso ocho se abrió a las ocho y cuarenta y tres de la noche con un sonido que Cassandra había aprendido a reconocer en las últimas semanas: el clic metálico seguido por el silencio expectante que precedía a las visitas no anunciadas pero inevitables en un espacio donde la privacidad era un concepto obsoleto. Ella estaba en la pequeña cocina-sala, preparando té de manzanilla que sabía que no bebería, c







