El día se fue rápidamente, sí darme la oportunidad de ver la hora, ya que había estado caminando sin rumbo alguno, permitiendo que mis pies me trasladaran a donde querían, mientras exploraba las calles que conocía a la perfección y sentía el viento frío envolverme como un murmullo de invierno. Hasta que finalmente, regresé a casa, no porque quería, ni porque lo necesitaba, sino porque no tenía otro lugar a donde podría ir.
Cuándo logré acercarme a la entrada, logré verlo. Vaelior se encontraba