La cena ya había terminado y, el silencio aún permanecía en el ambiente más fuerte que cualquier palabra que pudiera haber dicho.
Las velas aún seguían iluminando el lugar pero, su luz parecía menos intensa, era como si el tiempo hubiera apagado parte de su fulgor. No dije nada, simplemente me levanté de la silla, y tomé mi plato entre las manos. Era lo que siempre hacía , lo que ya me había acostumbrado a hacer después de cada comida.
Pero esta vez , antes de que pudiera moverme o dar un paso