Armando Fernández
Paso el mes, y el doctor sigue sin autorizar sexo con penetración, hemos hecho otras cosas pero no es igual, nunca me llamaron la atención las mujeres gordas o embarazadas, pero apenas Alexa aparece desnuda frente a mi babeo.
El trabajo se ha acumulado un poco, con la situación de Alexa, no voy a permitir que trabaje ahora poniendo en riesgo a nuestro único hijo.
— Señor es tarde debería descansar.— Murmura Alejandra entregándome un café.
— Ya casi termino, te puedes ir.—