Armando Fernández
—Han pasado casi dos meses, desde el día que Alejandra me drogo y ¡no hemos logrado descubrir nada!.—Me quejo con Alexa.
—Tiene que haber algo, evidente que no hayamos visto ¡ella no es tan inteligente!.— Responde Alexa sentada en mis piernas en la oficina, comiendo su merienda, tiene cinco meses y la barriga apenas se le nota, ¡Pero ella se queja de estar gorda.
—Le hemos vigilado día y noche, para saber de que se tratan los papeles que me hizo firmar, o a quien se los entr