Capítulo 98: Una luz al final del túnel
Ariadne no podía mover la mano de su vientre. Los dedos permanecían ahí quietos como si temiera que al apartarlos la realidad se desvaneciera y todo fuera un sueño.
Embarazada.
La palabra giraba en su cabeza una y otra vez sin terminar de asentarse. Era como si alguien le hubiera dicho que el cielo era verde o que el agua quemaba. Algo que su cerebro registraba pero su corazón todavía no terminaba de aceptar.
No se lo esperaba. Ni en un millón de años se