Capítulo 43: Atrapada en otra trampa
Ariadne sintió que la sangre se helaba en sus venas. No movió un músculo.
«Ella lo sabe, y se lo va a contar a Damian y su abuelo».
—Él le preguntó a la señora Gilbert. Ella dijo que solo tú estabas en el penthouse. —Ashley tomó un respiro dramático—. Por suerte para ti, yo puedo ser tu coartada. Le dije al abuelo Arthur que pasé por aquí esta mañana, antes de irme. Que entre al estudio de Damián a buscar una pluma que le presté. Que debí ser yo quien movió