Capítulo 28: Nada que perder
Antes de que Ariadne pudiera responder, o al menos intentar tragar el nudo de humillación y dolor que tenía en la garganta, Freddie hizo un leve movimiento con la cabeza hacia una puerta lateral del salón, semi-oculta tras una pesada cortina de terciopelo.
—En privado. Ahora —le ordeno, su tono perdiendo por completo la máscara de cordialidad.
Ariadne miró rápidamente a su alrededor. Arthur estaba absorto en una conversación con otro socio. Damián y Ashley parecían