Capítulo 22: Accidentalmente
Ariadne no se movió.
Solo se quedó con la bolsa entre sus brazos, como si esa línea negra fuera lo único estable.
Arthur apareció desde el corredor.
—Nos vamos en cinco minutos —anunció—. Y quiero que todos estén en su lugar.
“Todos”.
Ariadne sintió cómo la palabra la metía en el mismo paquete que la decoración.
Uno de los guardias se acercó.
—Señor Cox, el vehículo está listo.
Arthur asintió.
—Perfecto.
Damián caminó hacia la salida. Ashley lo siguió como si fuera