Capítulo 120: Tiene que gustarte a ti.
La vendedora las llevó a los probadores, un espacio amplio con espejos por todos lados y luz que no dejaba ningún detalle a la imaginación. Ariadne se encerró en el último cubículo, con los bikinis colgando de los ganchos y el vestido azul sobre una silla.
Se quedó un momento frente al espejo, mirándose. La blusa holgada, los jeans. Nada especial. Pero debajo, su cuerpo había cambiado. No lo notaba con la ropa puesta, pero al desnudarse frente al cristal,