Capítulo 102: Estoy bien
El auto avanzaba por las calles de la ciudad con un ritmo constante, ajeno a la tensión que flotaba en su interior. Ariadne seguía con la vista fija en la ventanilla, pero no veía nada. Solo sentía el peso de la hoja de papel en el bolsillo de sus jeans y el latido de su corazón que aún no se calmaba después de la corta discusión.
Damián no había vuelto a hablar. Se había recostado en el asiento con los brazos cruzados y la mirada perdida en algún punto más allá del vi