Capítulo 24
Nicolás sonríe al ver llegar a Ariadna. Los ojos de la loba están teñidos de un negro profundo; el hechizo de marcaje la obliga a obedecer cada orden.
—Sabía que vendrías. Hoy serás completamente mía, y nadie podrá destruir nuestra ilusión —declara con arrogancia.
El lobo se inclina hacia la marca en su cuello, la lame con satisfacción, sabiendo que gracias a ella, Ariadna está bajo su control.
Los ojos de Ariadna se llenan de lágrimas. Su conciencia grita que no desea esto, p