Capítulo 25
—¡¿Engañaste a Ariadna?! Sé que, como Alfa, puedes tomar a tu Luna, pero mi hija sufrirá por esto —exclama Henry, golpeando la mesa con fuerza.
—¡Fue un error! No puedo explicarlo ni tengo que hacerlo, pero jamás quise lastimarla —responde Bruno, agachando la cabeza. La culpa aún pesa sobre él como una losa.
—¡Eres un lobo sin moral! Mi hija te ha demostrado su amor de mil maneras —grita Henry, fuera de sí.
—Usted no es el más indicado para juzgarme, y lo sabe muy bien —gruñe