Capítulo 28
Ariadna se coloca el vestido con delicadeza. Es hermoso, pero no puede evitar maquillar la cicatriz en su cuello, tratando de ocultar la marca que Nicolás dejó al reclamarla como suya.
Desea olvidarla, aunque sea por un día, pero sabe que no puede borrarla ni lo que representa. Solo le queda resignarse y convivir con esa huella.
Bruno entra a la habitación. Al verla, una sonrisa se dibuja en su rostro. Para él, su esposa es perfecta.
—Eres el mejor regalo en este día —dice, acer