Capítulo 38
Los gritos de Úrsula resuenan en aquel lugar, rompiendo el silencio que gobernó un par de segundos.
La loba irrumpe en la habitación de Aurora, quien llora desconsolada. La abraza con fuerza, pero su gesto solo intensifica el dolor de la loba
—¡No me toques! —grita Aurora, intentando apartarla. Con una fuerza inesperada, la empuja al suelo.
—Mi pequeña, entiendo tu dolor. Siempre estaré aquí para ti, lo sabes. Daría mi vida por estar a tu lado —gruñe Úrsula, con los ojos llenos de