Capítulo 39
Nicolás está llorando. El lobo sostiene una botella de whisky y bebe sin control.
—¡Yo la amaba más que tú! —grita, con los ojos vidriosos y el alma desgarrada—Solo tenía que esperar, y ella sería mi reina, como siempre debió ser, la Luna de esta manada.
Su voz se quiebra mientras su cuerpo tiembla. Desde que supo de la muerte de Ariadna, siente que su alma se partió en dos. Un dolor inexplicable lo consume, parecido al que siente un lobo al separarse de su marcada.
—¡Ella