Al día siguiente Angelo Black, ya estaba en la mansión Black, tal y como su padre se lo pidió, Angelina ya lo esperaba en la sala de estar, ella tomaba el té sentada en un sofá sofisticada y hermosa como siempre
— Hola, mamá, ya estoy aquí, ¿querías verme para algo en particular? — el astuto CEO le dedico una de sus mejores sonrisas a su madre
— Ni creas que sonriéndome así te vas a escapar de esta charla, porque Angelo, ¿no te da vergüenza no estar al pendiente de tu prometida y de los antojos