Gabriell entró a la habitación de Isabella, verla ahí vulnerable le recordó a Arielle.
Cerró los ojos, suspiró profundo y trató de despejar su mente.
Isabella abrió lentamente sus ojos, y lo vio parado frente a la ventana, con las manos en los bolsillos, y mirando a la nada.
—Señor..no tiene porqué estar aquí, no se moleste...por favor.
Gabriell se giró al momento de escucharla hablar y caminó hasta estar cerca de la cama.
—Isabella, tranquila, Estoy en deuda contigo, me cuidaste, y yo puedo h