PUNTO DE VISTA DE EMBER
Cierro la puerta con llave y me apoyo en ella, presionando las palmas de las manos contra la madera fría, intentando recordar cómo respirar.
Entra por la nariz. Sale por la boca. Despacio.
La voz de Knox resuena en mi cabeza, dándome estabilidad incluso cuando no está aquí, y me aferro a ella como a un salvavidas.
Las lágrimas llegan de todos modos.
No eran los sollozos histéricos que esperaba, sino algo más tranquilo. Más lento.
Lágrimas que se deslizan por mis mejillas