PUNTO DE VISTA DE EMBER
Por un instante de intensa tensión, pensé que me iba a besar allí mismo. Pero en vez de eso, Knox extendió su mano. Con la palma hacia arriba, esperando.
Lo tomo.
En el instante en que nuestras pieles se tocan, una corriente eléctrica recorre mi brazo. No es estática, es algo más caliente, más profundo, como si alguien encendiera una mecha dentro de mis huesos.
Intento zafarme, pero me aprieta con más fuerza y, con un tirón brutal, me arranca del sofá y me sienta directa