PUNTO DE VISTA DE EMBER
—Nate, no —Queenie suena horrorizada, su llanto es más agudo—. No podemos usar eso. Los destruiría. Sabes que lo haría.
—Y ahí es precisamente donde deben estar —la voz de Nathaniel se torna suave, casi apacible, lo que de alguna manera lo empeora—. Separados. A salvo. Lejos el uno del otro antes de que esto que hay entre ellos se convierta en algo que ninguno de nosotros pueda contener.
“No puedes decidir eso por ellos…”
—¿Lo has olvidado? —La dulzura se desvanece—. ¿Ha