El aroma de aceitunas machacadas persistía en la piel de Alejandro mientras se dirigía de regreso hacia los establos. El crepúsculo se había profundizado en verdadera noche, el rancho ahora se asentaba en su ritmo familiar de mugidos distantes de ganado y el suave chirrido de los grillos.
Su corazón aún latía con fuerza por el encuentro con Martha, era crudo y urgente pero el riesgo lo hacía mucho más intenso de lo que había anticipado. La mujer lo había sorprendido con su audacia, su cuerpo ge