MATEO.
Estaba borracho, muy borracho, y destrozado, totalmente hundido, era incapaz de mirar hacia la chica que tenía delante, incapaz de dejar de llorar frente a ella.
- No te preocupes, Matty – me aseguraba ella, mientras me desabrochaba el cinturón y el botón del pantalón, para luego sacar mi pene a escena – voy a hacer que te olvides de esa idiota – insistió, para luego meter mi miembro en su boca y co