Viaje a Francia.
—¡Aló! Tati, ¿qué pasa? —digo mientras Dominic me guía hasta uno de los asientos del jet.
Aprovecho de mirar a mi alrededor. Todo es elegante, amplio y lujoso. Hay sillones de cuero, luces tenues y hasta una pequeña sala privada más al fondo. Es increíble lo que hace el dinero.
Yo tengo una buena situación económica, pero jamás como para comprar mi propio avión privado.
—¿Cómo estás?
Me largo a reír. Hace menos de una hora estuvimos juntas, abrazándonos y despidiéndonos con la promesa de que vo