Emma
No había pensado en ese pequeño, pero crucial detalle. Jamás se me ocurrió preguntar por el precio, y ahora mi mente ya estaba sacando cálculos apresurados, tratando de ver si mi presupuesto alcanzaría para cubrirlo.
Por supuesto puedo dejar mis clases. Tal vez pedirle ayuda a Nicolás... suponiendo, claro, que pudiera sacar la cabeza de su trasero y hacer algo por nosotros.
Un suspiro escapó de mis labios antes de poder contenerlo. Oliver lo oyó y me miró, pero sonreí rápidamente para no p