Cap. 75
—No te preocupes, lo entiendo. — Respondió entre dientes, cruzando ambos brazos a la altura de su pecho, odiaba ser testigo de la peor parte de ellos.
—No, por supuesto que no lo comprendes. Entiendo cuanta ilusión te generaba el que tu padre y yo estuviéramos juntos. — Nada le dolía más que romper una promesa. Durante muchos años, Katherine mantuvo el sueño de pertenecer a una familia “normal”, ni siquiera la forma de procrearla fue un evento monótono, existía una larga historia de trasfondo,