Cap. 34
Después de media botella de Whisky, Eugene tenía la certeza que estaba demasiado ebrio, afortunadamente su perspicaz amiga estaba ahí para ayudarlo. Su automóvil se encontraba en el estacionamiento de la oficina y Teresa, gustosa, lo llevaría hasta su casa.
—Vayamos a tu casa. — Ordenó la chica, pasando el brazo de Eugene por sus hombros y realizando un esfuerzo sobre humano para no terminar tendida en el suelo junto con su amigo, caminar con el peso del castaño era imposible cuando utilizaba u