Cap. 117
—Bien, Violette, es momento de que te prepares para pujar. Dudo demasiado que este pequeño desee permanecer más tiempo ahí adentro.
Tan pronto como el anuncio tan esperado fue emitido, Edmond abandonó su asiento. Aun con el semblante cansado trazado en cada gesto y movimiento, el pelinegro disipó cualquier atisbo de extenuación, Violette lo necesitaba. Del mismo modo, una nerviosa Katherine se colocó a un costado de su madre, contemplando con desconcierto como algunas enfermeras deambulaban po