Unos mechones rubios se asomaron y una risita se oyó,tragué saliva y en cuanto esa puerta al fin me dejó verlo por completo lo tomé en mis brazos.
—besé su frente—Mi pequeño sol—lo rodeó con mis brazos en su cintura.
Sus bonitas y delicadas pecas me recibieron junto a sus brillantes y hermosos ojos.
—Oliver—solo dos segundos después de decir mi nombre se largó a llorar,yo le seguí.
Sus brazos me rodearon y los míos lo sujetaron con más fuerza,ocultó su rostro en mi cuello y caímos al suelo,sent