Miraba sus ojos oscuros brillando a la luz de la luna.
Podía escuchar los latidos de su corazón con total claridad.
Sus labios color cereza eran suaves y me sonreían con dulzura.
La suave brisa del mar golpeaba con suavidad nuestros cuerpos y el sonido de las olas eran música para nuestros oídos.
Ethan sonrió y estaba seguro de que había cometido un grave error al dejarlo ir como lo había hecho.
. . .
Mi hermano me sonrió y abrazó a Tomás,besó su frente y se alejó de nosotros para que pudiéramo