Ahora, ella es mi novia.
Al rato que salimos de la casa, caminamos tomados de la mano por la playa.
—¿No te molesta, andar así?
—¿Asi cómo? Levantando nuestras manos ¿así?
—¡si!
—¡Es algo que quiero, hacer siempre! Llevarte de la mano para toda la vida.
Sus palabras me sonrojan, algunas veces es muy romántico y otras algo frío y sigiloso, pero al decir la verdad ambas personalidades me gustan.
—Dentro de tres días, terminan mis vacaciones, ¡ tendré que volver a casa!
–uhumm… eso, ¿ Dónde te iras después?
—A la capita