Llegando a la ciudad después de casi un día y medio de viaje agotador.
Abraham ayudó a Luz, para que se bajara del vehículo, ella aún no podía caminar muy bien.
Estaba muy frágil y necesitaba descansar lo más pronto posible, manu la cargo en sus brazos y la llevo a su habitación, la acostó en su cama y con un beso en su frente se despidió de ella.
—¡ Voy a casa! Te veo pronto.
—¡ Está bien!
Cuando él se iba, ella lo detuvo —¡ Oye manu!
—¡ Dime, cariño!
Volteando a verla.
— Sólo quiero agradec