La tarde comenzó a caer y la tensión en la mansión se intensificó. Daniel, con una determinación renovada, se levantó y se dirigió al centro de operaciones donde Simón y Ibrahím coordinaban las defensas.
—Todos a sus puestos," ordenó Daniel. "No sabemos cuándo vendrán, pero debemos estar listos. No permitiremos que destruyan todo lo que hemos construido."
—Si Jefe.
Con las defensas en su lugar y sus hombres alertas, Daniel sintió una oleada de resolución. Estaba preparado para enfrentarse a Cri