Un hijo.
Afuera, se encontraron con los muchachos, que ya habían acabado con todos los enemigos. Ibrahím se les acercó rápidamente y abrazó a Luz.
—¿Estás bien? —preguntó, con preocupación en su voz.
—Sí, estoy bien, Ibrahím —respondió Luz, tratando de mantener la calma.
Ibrahím miró a su alrededor, buscando a alguien más—. Daniel, ¿y dónde está Manuel?
Daniel bajó la mirada, y su silencio fue suficiente para que Ibrahím entendiera. Los ojos de Ibrahím se llenaron de tristeza mientras asimilaba la notic