En la mansión, la primavera había llegado, y los niños jugaban felices en el patio trasero, un enorme campo abierto lleno de flores silvestres. La pequeña Clara, sujetando la mano de Jonathan, seguía los pasos de su hermano mayor Manu, corriendo entre las flores y riendo con alegría.
Susan y Abraham estaban ocupados arreglando el mantel para el picnic, mientras Brandi y Simón se relajaban bajo un frondoso árbol de pomelos, disfrutando de la tranquilidad del jardín.
Mientras tanto, en un rincón