Julián levantó la vista, guardó el celular y la miró.
—Mientras tú no lo digas, nadie se va a enterar.
Natalia soltó una risa.
—Eso espero. Ojalá nadie lo descubra por su cuenta.
—¿Qué quieres decir?
Ella se acomodó en el sofá, tomó una mandarina y empezó a pelarla.
—Alguien te está investigando y está a punto de llegar hasta mí.
—¿Quién?
Natalia se llevó un gajo a la boca y sonrió.
—¿Cómo voy a saberlo? Supongo que es cuestión de tiempo para que ella se entere. Ve pensando cómo vas a explicárse