Cuando vio a Elena desde afuera del restaurante, Adrián se enfureció.
Sintió que lo provocaba una y otra vez.
Últimamente Elena tenía demasiados hombres a su alrededor.
Tantos que empezaba a hartarse.
Con los demás sonreía con naturalidad. Con él siempre estaba seria y distante.
Por eso entró sin pensar en lo que ocurriría después ni en si terminarían discutiendo.
Solo quería que todos supieran que ella le pertenecía.
Pero ese no era él.
Nunca había necesitado demostrarle nada a nadie. Ni siq