La mezcla de licores fuertes con cerveza terminó pegándole de golpe.
En cuestión de minutos, el alcohol se le subió por completo a la cabeza a Elena y tuvo que apoyarse con ambas manos en la barra de mármol para no perder el equilibrio.
A un lado del pasillo, el muchacho la miraba con evidente preocupación.
—¿Te sientes bien, hermosa?
Sabía que Elena no aguantaba mucho el alcohol, pero jamás imaginó que fuera para tanto. Sacó a toda prisa unos pañuelos desechables, se los ofreció y añadió con pr