Adrián alzó la mirada y respondió con frialdad:
—¿No te explicó que tenía cosas que hacer?
Carmen frunció el ceño, claramente descontenta con su actitud.
—Antes no eras así.
—¿Y cómo era antes?
Carmen se sentó frente a él, molesta.
—Antes, ya fuera para recoger pelotas en la cancha o cargar mis compras, siempre la mandabas a acompañarme. Aunque ella no quisiera, tú le decías que se comportara. ¿Por qué ahora no quieres decir una sola palabra a mi favor?
Adrián se quedó mirando por un instante.