ARYA
—Tranquila, no le pasará nada —dice la voz ronca a mis espaldas.
El Capo, el verdadero capo de la mafia italiana, la piel se me eriza cuando pienso en ello, cuando me entregué, quedé sorprendida no solo por el hecho de que el hombre que estaba detrás de mi cabeza por la imprudencia de mi padre, era nada más y nada menos que Axelle Vanbrugh, un rubio de ojos grises con el que jugaba en la escuela cuando era pequeña.
Y al que al parecer, se tomó muy en serio la promesa infantil que le hice