ARYA
DOS AÑOS ANTES
Dejo que el sabor amargo del alcohol, corra por mi garganta, la cabeza me da vueltas y me estoy aburriendo más que nada en el mundo. Salgo hacia el balcón con el alma cayendo a mis pies, después de escabullirme de la fiesta que organizaron mis padres para celebrar uno de sus tratos más gordos del mundo.
Amo a mis padres como nunca, sin embargo, eso no quita el hecho de que todos sus invitados sean ancianos, matrimonios de personas mayores, nada de lo que me interese a mí en