Sus pestañas temblaron ligeramente y, después de un largo rato, soltó el puño apretado: —No tengo objeciones, Señorita Salinas. Estoy dispuesta a hacer lo que me pida.
Al ver esto, Lydia no pudo decir mucho más, solo se dirigió a Fabiola diciendo: —Fabiola, si necesitas ayuda con algo, solo dilo.
Fabiola respondió: —No es necesario, solo sube los Vlogs que Nina grabó anteriormente.
—¿Eso es todo? —Lydia casi no podía creer lo que escuchaba.
Pero Fabiola afirmó con convicción: —Sí.
Lydia, pensand