Apenas Fabiola salió del ascensor, vio a Ana y Gaspar esperando en la puerta.
Adivinando el motivo de su presencia, Fabiola preguntó con el rostro impasible: —¿Qué quieren?
Al ver la cara de Fabiola, Ana sintió ganas de abofetearla.
Pero, como ella y Gaspar estaban a merced de Fabiola, tuvo que contenerse antes de decir: —Fabiola, ¿no crees que estás yendo demasiado lejos? ¿Realmente quieres vernos muertos?
Mientras abría la puerta, Fabiola los miró y respondió: —¿Qué he hecho?
—No pretendas que