Mientras tanto, el ascensor llegó al primer piso.
Gaspar se calmó al ver que las puertas del ascensor se abrían lentamente.
Presionó nuevamente el botón de cierre.
Ana preguntó: —¿Todavía quieres ir a buscar a esa ingrata?
Gaspar suspiró: —No, me confundiste, casi me olvido, todavía podemos buscar a Claudia.
Ana pasó de la ira a la alegría: —¡Exacto, exacto! Escuché que Claudia abrió una empresa en el piso de arriba, y para competir con Fabiola, eligió el mismo tema de diseño. Además, en cuanto