—Señora, ¿qué le sucede? —tan pronto como Sergio entró, vio a Fabiola pálida y desplomada en el sofá, como si hubiera sido gravemente golpeada, apenas respirando.
Fabiola no escuchaba lo que decía Sergio, ni siquiera podía verlo claramente, solo percibía una sombra moviéndose.
Se sentía completamente vacía, confundida.
Sergio también se sentía perdido por un momento, pero su vista se desvió hacia el teléfono en el suelo.
Instintivamente se agachó para recogerlo, sacando su teléfono con la intenc