Oscar y Alberto también estaban atónitos.
Pensaban que habría algunas complicaciones, pero para su sorpresa, Fabiola aceptó tan fácilmente.
No pudieron evitar sospechar que Fabiola tenía algún tipo de plan oculto.
—¿De verdad estás de acuerdo en que retiremos nuestra inversión? —preguntó Oscar.
Fabiola respondió: —Una fruta forzada no es dulce. Ya que ambos directores no desean cooperar con Gruopo Salinas, naturalmente no insistiré en que se queden.
Fabiola ya había contemplado esta posibilidad