Alejandro se preocupó: —Mejor voy yo, no es seguro para una chica salir sola en la noche.—
—Pero yo en casa...
Fabiola no había terminado de hablar, cuando un sonido de bocina de coche resonó abajo. Se asomó rápidamente desde el balcón y, al ver que era el coche de Benedicto, su corazón finalmente regresó a su lugar: —Benedicto ha vuelto, bajo primero.
Alejandro, al otro lado del teléfono, soltó un largo suspiro al oír esto.
Cuando Fabiola bajó, y vio a Benedicto entrar, se lanzó a sus brazos: —