Capítulo 205
Benedicto, con su imponente estatura, se paró bajo la luz, con una sonrisa satisfecha en los labios.

—Vamos —dijo, llamando a Fabiola

Ella levantó la vista, vio a Benedicto y se acercó rápidamente, enganchando su brazo con el de él: —Está bien.

Benedicto la miró: —¿Alguna buena noticia?

Fabiola sonrió misteriosamente: —Lo sabrás en la mesa del comedor.

Dicho esto, hizo un gesto de puño cerrado hacia Patricia, quien apretó nerviosamente sus labios.

Patricia apretó nerviosamente los labios.

Los tr
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